Luego de un año en el sur, regresa a la capital y retoma sus estudios de filosofía y filología, además de trabajar en la Dirección de Informaciones y Cultura, y participar en la revista "Antártica", de la que llega a ser Jefe de Redacción.
Es en 1945, cuando comienza a dictar clases de literatura en el Colegio Alemán de Valparaíso, que lo invade “a raudales un ejercicio imaginativo que no era surrealista, sino más bien expresionista”, según lo que ha señalado.